martes, 31 de diciembre de 2013

Una verdad delicada

Jhon Le Carré me recuerda mucho, no sé si razonablemente o no, a Graham Greene, que fue un autor a quien leí gustosamente en mi adolescencia
Las novelas de Le Carré suelen discurrir en un ambiente de espías, de altos funcionarios del Ministerio del Exterior  del Interior, del Foreing Office, en un mundo que puede parecer extraño a nosotros, perteneciente a otro ámbito de la realidad social, pero sus planteamientos éticos, políticos y sociales no tardan en desvelarse como los mismos que se mueven en mi escalera, en mi trabajo o en mi barrio; aunque a veces pinten agentes sociales que, desde la sombra, resultan bastante más decisorios que estos últimos, más cercanos.
“Una verdad delicada” es una novela que te va agarrando poco a poco, con más fuerza según va creciendo. A medida que el texto desarrolla ante tus ojos una historia, que parecía sin ningún interés, resulta más difícil dejar de leer, hacer un alto en la lectura hasta el día siguiente.
Novela en la que militares británicos dados de baja se juntan con mercenarios estadounidenses legalmente inmunes, para provocar “daños colaterales”, cuyo conocimiento se convertirá en esa “verdad delicada”. ¿Qué hacer?: ¿permanecer en silencio cómplice, pero tranquilo?; ¿jugarse el tipo por la verdad?.

“ - Usted mintió.
- Lo mismo habría hecho usted. Era lo que más convenía. ¿O acaso nuestro buen Foreign Office no sabe lo que son las mentiras de conveniencia? Su problema es que pronto se quedará sin trabajo, y aún vendrán cosas peores”
La pregunta nos atañe a todos, porque todos hemos conocido algún “Crispin”

“Jay Crispin era el clásico eterno adolescente desarraigado, amoral, persuasivo, semiculto, bien hablado, con traje a medida, impulsado por un ansia insaciable de dinero, poder y respeto, sin importarle de dónde salieran. Hasta aquí, bien. Había conocido a Crispin en estado embrionario en todas las áreas de la vida y en todos los países donde hacía servido, pero nunca hasta la fecha a uno que hubiera dejado huella como mercader de guerras pequeñas”.

lunes, 30 de diciembre de 2013

Feliz año

En el mundo del trabajo, y en algunos otros mundos anteriores (de los que también disfruté), siempre que había que programar un trabajo en equipo, yo llevaba por escrito lo que iba a proponer, defender o priorizar.
Luego, lo que yo escribía durante aquellas reuniones, eran todo menos un “acta fidedigna” de lo ocurrido. Quizás eran mucho más fidedignas que las oficiales, quizás tenían más verdad dentro, pero nunca he ido tomando acta de lo sucedido. Posiblemente por pura vagancia y aburrimiento.
Así que os podéis imaginar el vértigo que ahora me entra, si pienso en recoger (como si fuera un acta del año trascurrido) lo más interesante de este año que acaba. Pero, me apetece. Y recuerdo, sin rubor, que aquellos apuntes eran “sabrosos” y, a quienes los conocieron, muy poquitos y escogidos, siempre (bueno, casi siempre) les parecieron disfrutables. Así que no esperéis balances, capaces de soportar cualquier auditoría interior o exterior.
Repaso sólo las impresiones que ahora llenan mi retina cuando miro para atrás a los meses anteriores, tratando de no aburriros y de dejaros espacios para que las completéis.
A nivel estrictamente personal, 2013 ha sido el año en que he dejado definitivamente de trabajar. Allí, en el trabajo, había mucho de bueno. Pero, fuera os puedo asegurar que no se vive nada mal.
A nivel familiar, tres acontecimientos: los jóvenes de la familia trabajando de forma estable (que es un acontecimiento superlativo), la muerte de Noa, y casi un año entero de inmersión en Medina. Medina es un medio muy distinto del que yo conocía. Sin duda, hay cosas similares a la gran ciudad, pero las diferencias son tan considerables: lo rural ahí alrededor, una ciudad pequeñita, el río por contraste con el mar,  un entorno mucho más “tradicional”, Castilla.
Y,  enmierdándolo todo, tres rasgos insoportables: paro, recortes y corrupción.
Deseemos todos juntos que los corruptos vayan a la cárcel o, quizás mejor, a trabajos sociales (y ya pensaremos cuáles), que el dinero que se les requise (todo lo que tengan) se emplee para desrecortar todo lo recortado. Y, como aún sobrará, que todos los que quieren trabajar puedan hacerlo de manera digna.
El resto será más fácil y, cuando acabe 2014, nadie querrá hacer demasiados balances, porque, cuando las cosas van bien, no se hacen.
No hacen falta.
Feliz 2014… y 2015, 2016



sábado, 28 de diciembre de 2013

viernes, 27 de diciembre de 2013

La luz y el gobierno

Las eléctricas querían subir la luz un 11%. El gobierno sólo les permite un 2'3%.
Lo que demuestra que el gobierno mira por nosotros,  nos protege.
El gobierno marca una subida del 2'3%. Las pensiones suben un 0'25.
Lo que demuestra que en el gobierno no hay ningún pensionista.
Que podría haberlo y vivir de su pensión.
Bueno: zorionak, mekatxiss.

lunes, 23 de diciembre de 2013

Fechas navideñas

Retazos sueltos de conversaciones oídas a lo largo de estos últimos días:
“Con el borracho de tu hermano yo no me siento a cenar que ya sabenos todos cómo acaba la cosa”
“Si va tu hermana, yo no voy”
“Si no fuera por los niños… Ya me iban a pillar a mí”.
“Es que mi madre quiere vernos a todos juntos”
“Es todo puro teatro. Un día al año y luego… Conmigo que no cuenten”
Ya sé que la recogida de retazos es muy sesgada. Pero, (consuelo de tontos) me hace recordar que no soy el único (tú tampoco) que no tiene demasiada devoción a estas fechas-celebraciones-comilonas.
También sé (y tú) que de una forma u otra participaré de “este espíritu navideño”. Y que trataré de sacarle lo mejor que encuentre.

De cualquier forma, lo que más me ha gustado siempre, lo que siempre me ha salido de dentro es desear a los que quiero que se cumplan sus deseos a lo largo del año que empieza. Y eso no voy a dejar de hacerlo. Hago votos por que se cumplan vuestros deseos a lo largo del 2014. Los vuestros, los que tengáis, no los que yo me pueda inventar para vosotros.

miércoles, 11 de diciembre de 2013

Un poco más (lo último) sobre Mandela

Menos mal que están apareciendo muchas voces críticas. Cada vez nos chupamos menos el dedo, cada vez somos menos tontos, cada vez identificamos mejor quién es quién y en qué bando está. Al menos, es lo que hoy quiero creer.
Y como yo no lo voy a decir mejor, supongo que no tendrán ningún inconveniente los de negraycriminal.com en que copie literalmente una de sus afirmaciones: 
"Murió Nelson Mandela. Da vergüenza ver la cantidad de elogios que le hacen gentuza que piensa, y lo que es peor, hace o hizo,  todo lo contrario a lo que Nelson Mandela, pensó y, afortunadamente, hizo."

Un día de estos presentaré en sociedad a la perrilla que ha empezado a acompañar nuestros días. Se llama Pepa y es una bodeguera andaluza. Aún no ha cumplido tres meses.

 

martes, 10 de diciembre de 2013

Tetrammeron

Hace año y medio saludé la aparición de “Tetrammeron”, la undécima novela de José Carlos Somoza, el otro cubano que me fascina.
Y me daba mucha, llamémoslo, pereza empezarla, porque sabía que, como siempre, Somoza me iba a meter en un mundo diferente, pero, de ninguna manera, ajeno, ya que sus mundos los siento muy reales, muy míos (la mayor parte de las veces sin saber a ciencia cierta el por qué) y sus ecos se me clavan muy hondo.
Sé que a varios de vosotros, de los que seguís este blog, Somoza os gusta. Los que lo leéis, entenderéis que no espere a terminar la novela, que me importe bien poco dónde va a desembocar la aventura de esa niña perdida en un mundo que no parece el suyo (¿o sí es ese el suyo y no el de la excursión didáctica del cole?).
Así que no voy a ni siquiera darme la posibilidad de desmenuzar la novela. Escribo cuando voy por la mitad y después de dos párrafos  cuya lectura me ha arrancado varios aplausos y unos cuantos ¡bravo!
Os copio unos textos y os dejo, a los que os atreváis, a los que además de tener tiempo para leer, no tenéis miedo a los miles de mundos que, paralelos a este que nos aturrulla a diario, se entremezclan en la construcción de nuestro yo, os dejo –decía- con Somoza, el otro cubano que me fascina. Aunque no escriba novela negra.

“Reconoce la familiar sensación de mirar a alguien y pensar que, al mirarlo, también lo está inventando. De esto nunca ha hablado con nadie”
“Ella ya sabía que las cosas no son lo que aparentan. Se lo dice papá. Y sor Esther. Las cosas pueden disfrazarse de otras. Una cosa buena puede tener la apariencia de algo malo. Pero debajo es buena. ¿Y si hubiese otro “debajo”? Quizá mala. ¿Y debajo de eso?
 En teoría, la verdad debe ser la cosa final. Pero no está tan segura. Si todo está mezclado en esa agua insípida e inodora, entonces quizá no haya un “final”. ¿O sí?”

“- Señorita Flesh, este mudo es un misterio inefable. Nada sabemos de él, nada podemos saber. Nuestros pensamientos son los de los hombres, para quienes no están reservadas las respuestas, solo las preguntas. Somos desconocidos que despertamos un día entre desconocidos y, tras algún tiempo de confusión e indagaciones, volvemos a cerrar los ojos y reanudamos el sueño interrumpido.”

lunes, 9 de diciembre de 2013

Piratas,... ¿dónde?

El suplemento “Territorios”, de El Correo se preguntaba  el sábado cómo se reparte el precio de un libro. Y daba estas cifras aproximadas: 25-30% para la fabricación física del libro; 10% para los derechos de autor (5% en los libros de bolsillo; 10% de beneficio del editor; y 50-60% de costes de distribución.

Yo he pensado rápidamente en la continua acusación de robo a lo que se suele llamar “pirateo”, o sea a bajarse un libro vía Internet. Un cálculo muy rápido permite comprender que un libro digital, en el que los gastos de fabricación y de distribución se aproximen a cero, podría costar menos de 4 euros en su versión “novedad-tapas duras” y alrededor de un euro en su versión “libro de bolsillo”.
¿Por qué no ponen los libros electrónicos a estos precios? ¿Por qué no se atreven a hacerlo a ver qué pasa?

Y, mientras tanto, ¿quién es el pirata?

domingo, 8 de diciembre de 2013

Nelson Mandela

(ESCRITO AYER, SABADO)
La noticia del día es que ha muerto Mandela. Yo no conozco más allá de cuatro cosas que todo el mundo sabe de él: la lucha por los derechos de los negros, la cárcel, su pacifismo, su  elección como presidente de Sudáfrica. Y debo confesar que me parecía un tipo interesante, cuya muerte hemos de lamentar.
Desde mi ignorancia y mi pequeño bagaje de conocimientos sobre él, he leído la prensa de hoy, prestando a los comentarios que sobre él aparecían un poco más de atención de la que suelo prestar en estos casos. Todos los comentarios eran apabullantemente laudatorios.  Os trascribo algunos en el mismo orden en que los voy leyendo:

“Los tres […] guardaron un minuto de silencio, […] con el puño izquierdo en alto, en memoria de Nelson Mandela, iniciativa secundada por la defensa y el numeroso público presente en la sala”.
“Hablar de Nelson Mandela, valorar su trascendencia y legado, no se hace fácil. Frente a personas como él, los adjetivos siempre se quedan cortos y no hay sustantivos suficientes”
“La vida de Nelson Mandela ha sido un ejemplo de tenacidad en la lucha por el ideal de una sociedad libre de personas libres”
“Ayer entró un gigante en la Historia. Cuando en tantas ocasiones parecemos huérfanos de referentes, repasar la biografía de Nelson Mandela una fuente de inspiración por el poderoso mensaje de su ejemplo. Ha sido una personalidad irrepetible que ha encarnado la fuerza de la persuasión de unas convicciones firmes hermanadas por el compromiso sereno a favor de sus conciudadanos.”
“Su vida ha sido un ejemplo de integridad y grandeza puestas al servicio de los demás”.
Y todo esto empieza a sonarme raro, a mosquearme, a olerme a cuerno quemado. Porque veréis: en la primera frase falta decir que son tres “etarras” los que guardan silencio, la segunda cita está escrita por Patxi López, la tercera es de Iñigo Urkullu. Les siguen Rajoy, y Juan Carlos. Y tenía más: una del papa, otra de Obama, otra de Merkel,… Y, si me pongo a buscar, encontraré algo de los grandes banqueros, el presidente de la patronal,… Y todos en el mismo tono laudatorio.

Y, digo yo, si Mandela fue un luchador, ¿en qué lado estuvo? Porque no se puede luchar a la vez en los dos lados y luchar pide, por pura definición, dos o más bandos. ¿Qué pasa aquí? ¿No fue quien nos dicen? O, ¿nos lo quieren quitar?

domingo, 1 de diciembre de 2013

Los años de peregrinación del chico sin color


Con una prosa atractiva, frecuentes referencias a la música y al color, una estructura bella, reivindicando el valor del sueño, en el que la realidad es a menudo más real aún, si cabe, fatalista (todo está escrito), defensor del sinsentido de la vida, aunque al final parece que se abre a la esperanza, o, al menos, nos deja que nosotros nos abramos a ella. La esperanza siempre unida al amor. Cínica a veces, existencialista en casi en todos los momentos.
Así es esta nueva novela de Murakami.
Nunca dejamos de ser quienes fuimos y por eso la nostalgia de aquella primera cuadrilla de adolescentes en la que comulgábamos incluso en el silencio, o, mejor, en los silencios, porque no sabíamos cómo explicarnos, pero sabíamos que el otro nos entendía porque pasaba por lo mismo. Aunque, luego en determinados momentos, el silencio causara un dolor innecesario.

En una nota bibliográfica al final de la novela se dice:
La ficción de Murakami es humorística y surreal, y al mismo tiempo refleja la soledad y el ansia de amor en un modo que conmueve a los lectores […] Dibuja un mundo de oscilaciones permanentes, entre lo real y lo onírico, entre el gozo y la obscuridad”
Os dejo unas cuantas citas de la novela, porque yo no podría decirlo mejor:
“Entonces tuvo la sensación de que aquella época que él suponía que se había quedado  atrás se expandía a su alrededor, envolviéndolo. Aquel tiempo pretérito empezaba a mezclarse silenciosamente con el presente”
“Tras la ausencia de Haida, Tsukuru comprendió lo mucho que su amigo significaba para él. Se dio cuenta de cuánto color había traído a su vida cotidiana. Recordó […]. Y fue descubriendo el vacío que Haida  había dejado en muchos aspectos de su vida.”
“Dentro de sí había algo que decepcionaba a los demás. “Tsukuro Tazaki, el chico sin color”, se dijo en voz alta. “Supongo que, simplemente, no tengo nada que ofrecer a nadie. Bien pensado, ni siquiera tengo nada que ofrecerme a mí mismo””
“También es posible que, a pesar de todo el tiempo que pasábamos juntos y de todo lo que nos contábamos, en realidad desconociéramos lo esencial de los demás”.
“Francamente, el negocio crece a buen ritmo. Ya sé que la economía mundial atraviesa un mal momento y que el panorama es desalentador, pero los que tenían dinero siguen teniéndolo. Es curioso, ¿no te parece?”
“De pronto, todas las cosas tenían un punto de irrealidad”.
“Lo que ya de por sí estaba vacío se había vaciado aún más. ¿A quién podía quejarse? Todos se acercaban a él, comprobaban lo vacío que estaba e inmediatamente después se marchaban”
“Pero ciertos sueños quizás sean más verídicos que la propia realidad”
“Verás que, aunque creamos que tomamos decisiones equivocadas, o que adoptamos una actitud errónea, seguramente todo habría acabado como acabó. Habríamos llegado al mismo punto en que estamos”.
“Esta vez quizás sí respire por última vez. Tsukuru Tazaki, el que no tiene color, palidecerá por completo y se retirará en silencio de este mundo. Posiblemente todo se convierta en nada y sólo quede un terrón de tierra duro y helado.”
“Y le ofreceré  todo lo que está a mi alcance, sea lo que sea. Para que no nos perdamos en lo más profundo del bosque y los enanos malvados no nos atrapen.
“No todo desparece con el paso del tiempo”. Esas eran las palabras que tenía que haber pronunciado […]”

Que los enanos malvados no os atrapen. Leed a Murakami. Quizás no debáis hacerlo en momentos de nostalgia, de “morriña”. O quizás sí, … si ni os entretenéis demasiado por el camino, o sea, si los enanos malvados no os atrapan.

domingo, 24 de noviembre de 2013

No a la violencia contra las mujeres

Hoy quiero unir la palabra de mi blog a la lucha por la eliminación de la violencia contra la mujer. Y lo hago,  de forma sencilla, copiando un par de trozos de esta web: http://www.un.org/es/events/endviolenceday/.
El que quiera de vosotros podrá encontrar en ella más información.
Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer
25 de noviembre

¿Por qué este Día internacional?

Debido a que:
·         La violencia contra la mujer es una violación de los derechos humanos
·         La violencia contra la mujer es consecuencia de la discriminación que sufre, tanto en leyes como en la práctica, y la persistencia de desigualdades por razón de género
·         La violencia contra la mujer afecta e impide el avance en muchas áreas, incluidas la erradicación de la pobreza, la lucha contra el VIH/SIDA y la paz y la seguridad
·         La violencia contra las mujeres y las niñas se puede evitar. La prevención es posible y esencial
·         La violencia contra la mujer sigue siendo una pandemia global. Hasta un 70% de las mujeres sufren violencia en su vida.

La fecha del 25 de noviembre se eligió para conmemorar a las hermanas Mirabal, tres activistas políticas que fueron brutalmente asesinadas en 1960 por orden del gobernante dominicano Rafael Trujillo (1930-1961)

Hechos y cifras

·         Hasta un 70% de las mujeres sufren violencia en su vida
·         Entre 500.000 y 2 millones de personas se calcula que son víctimas cada año de trata, lo que las lleva a la prostitución, a realizar trabajos forzados, a la esclavitud o a la servidumbre, Las mujeres y las niñas representan alrededor del 80% de esas víctimas

·         Se calcula que más de 130 millones de mujeres y niñas que viven hoy en día han sido sometidas a la mutilación/ablación genital femenina, sobre todo en África y en algunos países de Oriente Medio

sábado, 23 de noviembre de 2013

Nos queda la palabra

Vivimos estos días la enorme paradoja de la casi continua presencia de quien está ausente desde el lunes. Y duele. Duele su ausencia en cada esquina, en cada momento, en cada trozo de la casa y en el planear de cualquier actividad.
Poco a poco, suponemos, el tiempo irá colocando su presencia en lugares acotados, determinados, allá donde el dolor se trasformará en melancolía.
Esta ausencia presente no deja de ser la más dura verdad de la muerte, vista desde este lado, desde el lado de quienes seguimos vivos. Ésta no es su primera manifestación, sólo la más cercana en el tiempo. Pero es una manifestación que se repite con mayor frecuencia cada vez. Y nunca tiene sentido ni explicación que conforme a nuestra voluntad individual y personal. Sólo queda seguir mirando la vida, vivirla, mientras sea posible.
Y en el terreno de la vida recuerdo que hace unos días me dije a mí mismo que hoy mi blog debía hacerse cómplice del “Día de la Palabra”, tal como explico un poco más abajo.
Porque aunque la muerte nos deje mudos en el dolor, en el resto de la historia siempre nos quedará la palabra. Repasad aquello de:

Me queda la palabra

Si he perdido la vida, el tiempo, todo 
lo que tiré, como un anillo, al agua,
 
si he perdido la voz en la maleza,
 
me queda la palabra.
 

Si he sufrido la sed, el hambre, todo
 
lo que era mío y resultó ser nada,
 
si he segado las sombras en silencio,
 
me queda la palabra.
 

Si abrí los labios para ver el rostro
 
puro y terrible de mi patria,
 
si abrí los labios hasta desgarrármelos,
 
me queda la palabra.

                    
Blas de Otero

Hace unos días recibí un e-mail del “Museo de la Palabra” con esta comunicación:
Con motivo del aniversario de la creación del Museo de la Palabra, se ha determinado el día 23 de Noviembre como Día Internacional de la Palabra como Vínculo de la Humanidad, (lema éste del Museo de la Palabra).
En su página web aclaraban:
La proclamación frente a la ONU, del 23 de Noviembre, como Día Internacional de la Palabra, es una iniciativa de la FUNDACION CESAR EGIDO SERRANO, que consciente de la necesidad del dialogo, como herramienta fundamental para la erradicación de toda violencia, desea concienciar a toda la sociedad, con este concepto que constituye a su vez la piedra angular de sus objetivos fundacionales, y que sin duda es el único camino hacia una paz duradera entre los pueblos, sin discriminación de ideas políticas o religiosas.
Y su mensaje terminaba:
Puedes además adherirte a la propuesta aquí:
http://www.dayofwords.com/es/adhesiones/particulares/anadir
Más información aquí:
http://www.fundacioncesaregidoserrano.com/es/

http://www.museodelapalabra.com/es/

miércoles, 20 de noviembre de 2013

Adiós, Noa

Noa ha recorrido ya todo su camino.
Nos acompañó en un buen trecho del nuestro.
Se lo agradecemos.
La recordaremos siempre.


lunes, 18 de noviembre de 2013

Huesos en el jardín y primera nevada

Me parece que no merecería la pena perder el tiempo en reflexionar y escribir sobre “Huesos en el jardín” de Henning Mankell, su última publicación en castellano. Pero, como supongo que algunos de vosotros seguisteis la historia y los casos de Wallander con el mismo interés que yo, no estará de más que alguien os prevenga… antes de gastaros no sé cuántos euros.
“En principio, Huesos en el jardín es una novela corta que se editó para el público de los Países Bajos en el año 2004 como obsequio a los lectores que adquirieron novelas del autor”, leo en Internet.
 ¿Qué interés habrá podido tener Mankell en permitir que se publique este “libro extraviado” y encontrado años después de acabar con la serie de Wallander? De los intereses que mueven a sus editores no tengo ninguna duda: aumentar la cultura de los lectores. No nos vaya a faltar algo.
Esta es, para ser benévolo, una “novela menor”. Y no sólo por lo que pueda significar en el desarrollo de la serie, sino en su consideración de novela, sin más, novela sin adjetivos.
Se lee rápida y fácilmente. Y ya está; no hay nada más: una investigación detallada que apenas logra interesar y ninguna incursión en la sociedad sueca del 2002, año en el que ocurre la acción. O muy poco más.
Puntualizo: “ni como novela, sin más, sin adjetivos”. Y es que esta semana he asistido en Bilbao a una tertulia literaria sobre “Máscaras” (ya sabéis: de Leonardo Padura). Y en ella, en la tertulia, he “aprendido” (quizás mejor recordado) tres cosas:
Lo primero de todo, que en un ambiente de lectores experimentados y “empedernidos”, casi nadie era lector de “novela negra”. ¿Por qué?
Además, casi todo el diálogo giró en torno al “adjetivo” (“subgénero literario”?) negra. En lugar de insistir y profundizar en el hecho de que “Máscaras” es una gran novela. Así, sin adjetivos. Si yo os explicara por qué…
Mi tercera reflexión tiene que ver con esa especie de minusvaloración (¿me permitís llamarla “analfabeta”, porque se basa en la ausencia de lectura y escritura?) de dicho “subgénero”. Es, posiblemente (aunque a mí me duela más), la misma que se incluye al catalogar a una novela como histórica, bélica, de amor, de ciencia ficción… Por el contrario, hay otras novelas que nadie cataloga, a las que nadie les añade un adjetivo. Y esas sí que son novelas. ¿Olvidamos que El Quijote es una “novela de caballería”?. La explicación, en buena medida, está en el analfabetismo, del que hablaba un poco antes.

Quizás, los que amamos el “negra” de la novela, tengamos que dejar de hablar de Padura, Markaris, Vázquez Montalbán, Hammett, Thompson, y tantos otros, como “negros”, para llamarles simplemente novelistas. Quizás así algunos lectores con prejuicios llegarían a disfrutar de auténticas obras literarias.

Así ha sido la primera nevada de la temporada en Medina. Y aún era 15 de noviembre.

lunes, 11 de noviembre de 2013

No me registren, por favor

Pensar que uno sabe cómo piensa el otro, cómo siente, cómo es, … significa moverse en un  terreno resbaladizo, proclive a los equívocos, las equivocaciones y los errores.
Con las matizaciones que esta primera afirmación deberían imponerme, me atrevo a afirmar que mi pensamiento filosófico, social, político, económico y hasta teológico está lejos del de Joseba Arregui.
Sin embargo, eso no es óbice para reconocer que acaba de escribir un artículo de opinión en El Correo que me ha parecido sumamente inteligente, valioso, e interesante: “No me registren, por favor”. Y, yendo aún más lejos, creo poder afirmar que si su manera de pensar el euskera fuera común entre quienes defienden, practican y hacen militancia del euskera (aunque la estructura gramatical no sea correcta) podrían contar conmigo, siempre. Incluso cuando algunos matices nos hicieran diferir en las posturas a adoptar.

Si queréis, podéis leerlo en:   http://paralalibertad.org/no-me-registren-por-favor/. Deberíais hacerlo.

Bilbainos ilustres




El CENTRO FORMATIVO OTXARKOAGA ha sido nombrado BILBAÍNO ILUSTRE

Espero que nadie se moleste por haberle robado una noticia de su página web (http://www.otxarkoaga.org/cas/index.aspx).

Copio aquí el mensaje que acabo de mandar a la Escuela.

Y lo hago por dos razones: porque es una forma de hacer pública mi todavía conexión con mucha de la gente que trabaja allí (aunque casi ni nos veamos, ni nos oigamos) y porque hay unos cuantos que –creo- ya no siguen allí, aunque allí trabajaron, y sí siguen mi blog. Con ellos también estoy conectado.
Quiero sumarme a las muchas -supongo- felicitaciones que habréis recibido estos días tras ser nombrados "Bilbaínos ilustres".
Aunque me duela, desde mi pertenencia geográfica a un pueblo, cerca del cual se encuentra Bilbao, que todavía no hayáis llegado a "ilustres sestaotarras", comprendo que vuestra imposibilidad de haber nacido y crecido en un pueblo como Dios manda, hace que el título que os han concedido (un poco NOS han concedido) sea motivo de orgullo para todos vosotros. Para unos más y para otros menos, pero para todos.
Un abrazo sincero.
Andrés.

Y, ahora, me permitiréis hacer dos consideraciones, que desbordan un poco el ámbito de la noticia y se extienden a lo largo de muchos años por el recorrido de la Escuela.
ilustre.  (Del lat. illustris).
1. adj. De distinguida prosapia, casa, origen, etc.
2. adj. Insigne, célebre.
3. adj. Título de dignidad. Al ilustre señor.

No me dice mucho, no me interesa demasiado el “ilustre” en ninguna de las acepciones admitidas por la Real Academia. Me interesa mucho más ilustrar:

ilustrar.  (Del lat. illustrāre).
1. tr. Dar luz al entendimiento. U. t. c. prnl.
2. tr. Aclarar un punto o materia con palabras, imágenes, o de otro modo.
5. tr. Instruir, civilizar. U. t. c. prnl.

Esto sí que tiene que ver directamente con lo que muchos hemos tratado de hacer en ese centro educativo. Y, luego, está la Ilustración: la época de la libertad política (las constituciones), sociales (fin de la esclavitud), de los derechos humanos, el fin de las monarquías,… Sólo falta la libertad universal (o sea para todos) económica.

Que todos seamos ilustres.

jueves, 31 de octubre de 2013

Niños de tiza

Mira que me ha costado escribir esta breve reseña sobre la última novela que he leído: "Niños de tiza", de David Torres.
Me puse a leerla por un rebote de mensajes de móvil en la que me la citaba un amigo. Estuve tan apunto de dejarla que insistí con él en si debía seguir leyéndola, cuando ya llevaba 70 páginas. Y, después de acabarla, todavía hay un regusto extraño que me dificulta escribir sobre ella. Pero, me parece que se lo debo y que me lo debo. Así que ahí van mis reflexiones, con la añadidura, esta vez (no suelo hacerlo) de una pequeña introducción tomada de la página lecturalia.com. Si la leéis, os agradeceré que escribáis vuestras impresiones.
“Niños de tiza”, de David Torres, es, a pesar de todo, una buena novela.
“A pesar de todo” quiere decir que yo me he encontrado con dos grandes piedras en el camino de su lectura.
De una parte, el protagonista es tan “extremo” en su personalidad, sus rasgos están tan estilizados, que me resulta difícil identificarme en casi nada con él. Excepto en un par de momentos puntuales, nunca me ha metido en su piel. Lo mismo ocurre con su “entorno vital”: su barrio, mayormente, y sus amigos. Se ven demasiados tópicos. Y no han sido los tópicos en los que viví mi infancia.
Aunque resulta que es impresionante la comunión que logra establecer entre el medio y el personaje. Las relaciones entre ellos (¿quién ha hecho a quién?) están muy bien descritas y fundamentadas. Aparecen una y otra vez, en la realidad cotidiana del barrio y en las alucinaciones del protagonista y nunca pierden fuerza. Hay momentos que literariamente me han parecido muy bonitos, quiero decir, muy bien expresados.
Por otra parte, hay novelas a las que un narrador en primera persona (es decir, que sea el protagonista el que va contando la historia) no le vienen bien. Y ésta, pienso, es una de ellas. No le viene bien porque, inevitablemente, hay un final que nunca será posible (la muerte del protagonista) y, en este caso, ése era el desenlace más lógico y pedido, no sólo por el devenir de la historia, sino también por el pesimismo vital que rezuma la novela.
“A pesar de todo”, creo, es una buena novela. Hay mucha verdad sociológica en su reconstrucción de un barrio periférico de los años 60; hay mucho “encanto” en las líneas que trazan las peripecias de sus compañeros de clase, de otros niños del barrio, de su padre, del cura, de su tía, …; pinta muy bien lo que ha cambiado y lo que no en cerca de 40 años; mantiene un cierto suspense; y podéis encontrar de todo: peleas, sangre, muertes, amor, desamor, celos, nostalgia, sexo, amistad,…

Esto dice “Lecturalia”:


Niños de tiza recupera para la literatura un escenario cercano pero apenas utilizado: el de quienes crecieron en los años finales de la dictadura en los barrios periféricos, entre traficantes de heroína, curas rojos, madres abnegadas y bandas callejeras. Bajo el ropaje de una novela negra y la guía de Roberto Esteban (el inolvidable protagonista de El gran silencio), David Torres pinta por primera vez la Transición en pantalones cortos, un evocador retrato de la nostalgia, el amor y el paraíso perdido de la infancia.”

miércoles, 30 de octubre de 2013

Asesinatos impunes y otras realezas

¿Queda alguien por ahí que aún crea en la inocencia de esa princesa tan trabajadora (de la clase obrera, vamos), tan dedicada a obras sociales y deportivas (ecologista, vamos) tan amante de su familia y tan moderna (que ni siquiera sabe lo que hace su marido, vamos), en resumen tan digna de ser presentada como modelo de mujer moderna?
Menuda caradura, menudos apaños (en el chalet, en la cuenta corriente, en los viajecitos y hasta en las fiestas infantiles de sus hijos), menuda imagen falsificada.
Claro que tiene, sigue teniendo, a la Fiscalía (¿intervendrá de oficio en la mina leonesa?) para creerla. ¡País!
- Felices aquellos tiempos de la guillotina. Sí de la guillotina – me dice una vocecita dentro.
- Claro que estaremos hablando en metáfora, ¿no? La abolición de la pena de muerte, y todo eso… ¿qué?. ¿No vale para la realeza? – responde mi Razón.
- Seré magnánimo. Voy a cambiar lo de la guillotina por un digno trabajo para él (por ejemplo, en la mina, en esa que acaban de castigar con seis asesinatos), un empleo con futuro para ella (por ejemplo, la limpieza de un par de casas a la semana) y un piso digno de sesenta metros cuadrados, interior, dos habitaciones y 600 euros de alquiler al mes. Así podrán rehacer su vida, regenerarse y ser felices. Además, de paso, se encargarán de la educación de sus hijos.
Mi vocecita y mi Razón se han puesto de acuerdo. El mundo en el que vivimos seguirá las directrices de la Fiscalía.

Y, aunque sin nada que ver con lo escrito, incluyo en una página nueva un relato con el tema de los asesinatos impunes como asunto.

domingo, 27 de octubre de 2013

Otra miscelánea

Miscelánea, creo, significa mezcolanza. Así que ahí van unas cuantas cosillas unidas sin demasiado orden.
Comencemos por el basket; quizás mejor, por el Bilbao Basket. Ojalá a final de temporada tenga que desdecirme, pero a día de hoy, me parece que los hinchas os (nos) espera un año durito. Llevan sólo tres partidos de ACB, los tres perdidos, y las formas de perderlos no invitan a demasiados sueños. ¿De nuevo se han equivocado de míster? Éste no va por buen camino: las viejas glorias sólo pueden estar ahí para ayudar al parto de un equipo mucho más joven y competitivo y, de momento, no dejan jugar. Sus altas valoraciones no significan nada a nivel de equipo.
Pero, lo que es peor: los aficionados vamos a convivir con un equipo, otro más, cuya filosofía es la de que gana aquel equipo a quien le meten un punto menos, no el que mete uno más.
Esta semana pasada ha habido dos pensamientos que no han hecho más que darme vueltas por la cabeza: uno de ellos se centraba en la de huecos de ignorancia que no han cubierto (no cubren) tantos años de escuela (como alumno, no como profe): ¿cuándo se cogen las calabazas? – hay quien dice que cuando se seca “el rabo”, pero, ¿cuál de ellos? -; ¿qué setas son comestibles? Ya entiendo que éstas son preguntas de jubileta, pero ¿por qué las enseñanzas de la escuela no llegan hasta la “edad de oro”. Fijaros: “oro” es cuando se tiene tanto tiempo que el problema está en las calabazas (no metafóricas) y en la búsqueda de hongos.


El otro pensamiento venía motivado por las movilizaciones en la “privada-concertada”. Está casi todo dicho. Lo que quiero que tengáis bien claro, muy claro, que eso de que “cuando el PP deje el gobierno, lo primero que haremos será derogar esta ley (de educación)” es una pose. No lo harán. Harán lo que les de la gana. Y, posiblemente, tratarán de aprovecharse de lo peor de esta (y de las anteriores) ley. Porque el asunto de las calabazas y de las setas sería capaz de cambiar el estilo de ciudadano a construir entre todos. Y eso no pasa por el partido. Nunca ha pasado por el partido, por ningún partido.
Acabando, con el fin de esta semana empieza otra. Tan corta como la anterior, pero plagada de cumpleaños: mi hermana, mi sobrina, una amiga que sigue mi blog,… y el profe de informática. No os olvidéis de él porque parte de la culpa de que podáis leer esta entrada la tiene él.

Para aprovechar el tema, la semana siguiente será el momento de uno de los pocos profes que conozco que se dedican a lo de las calabazas en un centro escolar y dentro de su horario escolar.

domingo, 20 de octubre de 2013

Herejes


¡Pasen y lean, señoras y señores! Quizás éste debería ser el único comentario de un servidor. Pero,…
No sé si “Herejes” es lo mejor que he leído de Padura. “La neblina del ayer” era tan buena… Y “Máscaras” y “Adiós, Hemingway”, y…
“Herejes, cuando menos, es la más impresionante. Impresionan sus 500 páginas de belleza, de rico lenguaje, de composición, de paisajes, de “historia comparada”; impresiona su estructuración, y, sobre todo, quizás, el trabajo inmenso de investigación histórica, al servicio siempre de su novela.
Por momentos, parece ésta una historia salida de la necesidad de redactar de forma diferente, novelada, la tesina de una carrera universitaria de cinco años de duración: “la herejía como camino histórico de la libertad”.
Y, dicho esto, sólo me quedan dos apuntes.
Con la novela, regalaban una obrita (por lo cortita que es, aunque su valor no creo que admita diminutivos) de Leonardo Padura titulada “La libertad como herejía”. Pues, si la encontráis, no dejéis de leerla.
De ella saco estas afirmaciones de L. Padura:
“[…] Las páginas se irían acumulando en busca de una constatación dolorosa: la dosis de herejía que, en distintas sociedades, momentos históricos y vidas individuales, podían revestir la pretensión de poner en práctica un libre ejercicio del albedrío individual, o sea, el natural deseo de ejercitar la libertad.
La idea de los riesgos y consecuencias a que puede llevarnos la pretensión de ejercer nuestra libertad individual era una obsesión que me perseguía desde hacía varios años, creo que como a cualquier persona que haya vivido la mayor parte de la existencia en un país de sistema socialista donde se habla mucho de la “masa” o del “pueblo” y muy poco del individuo”
La obrita casi termina con estas palabras:
“Partiendo de las realidades históricas y vividas en las que hurgué hasta el fondo del abismo humano, traté de construir unos personajes literarios, reales o ficticios, a través de cuyas aspiraciones, vivencias, historias y frustraciones, por medio de la dramatización de sus actos y decisiones heréticos, pudieran hacerse patentes y cercanas mi ambición literaria y mi idea filosófica o humanista en torno a la necesidad y, más aún, el derecho, de la libre elección del hombre en la sociedad”

Y, como muchas otras más veces, pero esta vez con toda mi admiración “literaria” por L.P., os trascribo algunos textos breves (sólo unos pocos) de la novela para que, quienes no tengáis la suerte de leerla, paséis, al menos un poco de envidia:
“Definitivamente (él, Conde) debía empezar a considerar un cambio de actividad laboral. Pero, ¿cómo coño podía ganarse la vida de una forma más o menos decente un inútil como él, negado por lo demás a buscar un trabajo en el cual tuviera que invertir ocho horas de cada día para a fin de mes ganar los cuatrocientos o quinientos pesos insuficientes para sostenerse? El panorama individual de Conde resultaba tan sombrío como el colectivo del país y cada vez se sentía más preocupado”.
“Muy pronto los rabinos comenzaron a dedicar horas de sus plegarias del sábado, el día en que cada judío debía festejar la Libertad como bien y derecho de la criatura creada a imagen y semejanza del Señor, para advertir a la grey sobre los modos en que los fieles debían entender y practicar aquella libertad. Dispuestos a controlar los actos de libertinaje propiciadores de la herejía, incluso las acciones o simples pensamientos que iban más allá de la libertad concedida por la Ley y administrada por sus vigilantes, los rabinos y líderes de la comunidad [...] alentaban el miedo, seguían procesos y aplicaban condenas […] Como siempre había sido y sería en la historia humana, alguien decidía qué era la libertad y cuánto de ella les correspondía a los individuos a los que ese poder reprimía o cuidaba. Incluso en tierras de libertad.”
“Conde conocía un método inmejorable para esperar el paso de la tormenta veraniega: se llenaba la barriga con lo primero que encontraba, se dejaba caer en la cama, abría una asmática novela de un poeta cubano siempre a mano para aquellas coyunturas, leía una página sin entender un carajo y, al recibir aquella patada en el cerebro, arrebujado en el ruido de la lluvia, se dormía como un niño acabado de mamar.”

Y nada más. En cuanto podáis, poneos a leer.

miércoles, 16 de octubre de 2013

Parada del tiempo



En octubre la velocidad a la que pasa el tiempo parece ralentizarse, su marcha parece casi detenerse.
El mes anterior todo ha sido novedad: el silencio de las calles, la ausencia (y confinamiento) de los niños, la nueva prisa de los transeúntes, la caída de las primeras hojas, el caudal del río, los primeros frescos fríos, el acortamiento de los días, las preocupaciones renovadas por lo mismo de siempre, las tiendas tranquilizadas, las terrazas abandonadas, el rumor del trabajo recomenzado, los ecos de la misma política, las cabezas cabizbajas,…
Y ahora, en octubre, la novedad se ha ido, se ha impuesto ya esa nueva rutina y parece que el tiempo no pasa. Si no fuera porque de vez en cuando vuelves la vista atrás y lo que te parecía que fue ayer se convierte en un “si ya hace casi un mes”…  de aquel paseo que dimos, de aquel partido que vimos, de aquella cena que compartimos, de aquel encuentro con los vecinos, del abrazo con los amigos, de los últimos baños, de la visita al arenal cercano, del triunfo de tal equipo,… de la última vez que presté atención a mi blog.

Y para que el tiempo se me pare un poco más, coincide una novela de 500 páginas. Pero, ¡qué novela! No puedo esperar a terminarla. Os tengo que poner en su pista desde ya. No os voy a decir que dejéis todo lo que tengáis entre manos, pero ponedla en el lugar de la próxima, la primera sin falta. “Herejes”, de Leonardo Padura aún no ocupa los primeros puestos en ninguno de los rankings de los libros más vendidos (que yo sepa). Me imagino que esta vez la magnitud de la  novela está ralentizando el boca a boca.
Os puedo decir que llevo un par de días tratando de recordar si este año (no curso), 2013, he leído algo mejor. Y no recuerdo nada. De cualquier forma, vosotros rebajad mi entusiasmo porque ya sabéis que soy un fan de Padura.

Va a ser un otoño largo. Mankell y Murakami también han publicado.

domingo, 6 de octubre de 2013

Reencarnación

¿Conoce alguien una posibilidad mejor de reencarnación?



Pues si la conoce, que sea generoso y la comparta con los demás.