domingo, 28 de mayo de 2017

Bajo el árbol de los toraya

Se tarda en saber si se ha cogido una novela para leer, si habrá un relato construido o si estamos leyendo algo así como un tratado sobre culturas extrañas, aderezado con una especie de autobiografía del investigador.
“Bajo el árbol de los toraya es una de esas novelas (que lo es) que habría que leer despacio, sin prisas, parando para entrar en muchos temas, para responder a una introspección provocada: Philippe Claudel, a través del protagonista (y narrador) hace un canto hermoso a la amistad, profundas y sencillas reflexiones sobre la pareja, el envejecimiento, la visión que tiene uno de sí mismo,… La muerte siempre ahí. Y la vida.

Novela para viejos, para sesentones. Aunque ojo, es él quien dice: “los cincuenta son la vejez de la juventud y los sesenta la juventud de la vejez”.
Novelita (por lo corta)- novelaza (por su densidad y su magnífica forma de expresarse. No llegaría a darle la categoría de “novelón”. Os dejo algunas perlas:
“Nuestro mundo vive de espaldas a la muerte. Los toraya lo han convertido en el centro del suyo. ¿Quién tiene razón?”
“A veces el silencio parece el diálogo profundo de quienes se comprenden.”

Así dice de su madre, anciana y con la cabeza “perdida por la enfermedad y la edad: “Que ella habita en un universo del que lo ignoro todo, en el que no sé si existen el sufrimiento, el dolor, el placer, los sueños, los recuerdos, el tiempo, y que ella tampoco sabe nada del mío, no puede comprender de ninguna forma lo que experimento, lo que siento ni cómo es mi vida”

viernes, 19 de mayo de 2017

Escenas en la ciudad

Mucho sol y calor, luego agua, mucha agua, y, parece, vuelve el calor mañana: primavera loca.
La primera y más repetida escena contemplada-oída estos días de ciudad es ese diálogo:
- Esto no había pasado nunca. No me extraña que estemos todos con catarros, gripes,… si es que uno no sabe ya ni qué ponerse
- Es verdad. El tiempo está loco.
Lástima que fuera el mismo comentario de la primavera anterior y de la anterior y de… Lo inmediato nos hace olvidar lo que está un poco más lejos (no mucho). Y nos creemos el tópico, éste y otros muchos.

Sí me está pareciendo verdad lo que comienza ya a ser un tópico:
- Cada año hay más terrazas en las calles. Cada año resulta más difícil andar por la acera y mira que las están agrandando continuamente…
- Pues sí. Tendremos que empezar a ir por la carretera.
El año pasado era un abuso. Este año lo es más. He estado a punto de fotografiar atascos mayores que los de los metros japoneses en medio de la calle Santutxu, atascos provocados por una cadena de sillas y mesas con “terracistas” sentados y con “terracistas” charlando alrededor. Menos mal que nuestro ayuntamiento se estará forrando a impuestos y los nuestros bajarán.
Para que también podamos sentarnos a echar una cervecita.

Y, en un momento-espacio en el que se me abrió el campo de visión, esta vez en el centro de Bilbao, hete aquí que veo un torero. Sí, un torero. Vuelta a las ganas de sacar fotos, pero el respeto me lo impidió.
Estábamos un poco lejos y, aunque tuve que desviarme un trecho de mi destino, no pude resistir la tentación de pasar cerca de él para contemplarlo. A medida que me acercaba, al traje de luces, a las zapatillas toreras y a la montera se le iba añadiendo un objeto extraño en la mano del torero: una especie de maletín de ejecutivo.
Picado por la curiosidad me aproximé lo suficiente como para leer lo que rotulaba esa especie de maletín: “El torero moroso” – decía.

Que la vida cambia, que los jóvenes son diferentes me lo ha demostrado esta mañana una “chiquita”. Estaba yo en una plaza, esperando a que mi perra acabara con sus cosas, cuando me ha mirado desde donde estaba sentada y, sin levantarse, me ha dicho:
- Oiga, por fa, …
No he dudado de que iba a pedirme un cigarro. Pero, no. La frase ha continuado así:
- … no podría usted dejarme un móvil para hacer una llamadita de un minuto?
Evidentemente, los jóvenes ya no fuman.
Aspecto que presentaba el hall del Guggenheim

Y, volviendo a las aglomeraciones, como ayer era el día de los Museos, me fui al Guggenheim a media tarde. Para mi sorpresa había tanta gente (o casi) como en las terrazas. Señal evidente de que lo que echa para atrás a la hora de visitar museos es el precio (12 euros entrada al G.)


Feliz finde.

domingo, 14 de mayo de 2017

Restos mortales

Venía anunciándolo en este blog. Las dos últimas novelas de Donna Leon me hacían prever que Brunetti sería el segundo poli a “jubilar”, tras el Montalbano de Camilleri (aunque a éste le voy a dar un última oportunidad, otra última).
Así que tampoco será una sorpresa que haya abandonado “Restos mortales”, la, por ahora, última novela de D. Leon. Contra mi criterio (como es mío lo rompo cuando quiero) de dejar estancada una novela si en la página 40 aún no ha sucedido nada que me enganche, he llegado hasta la página 62. Pero, ya no va más.
Aquí acabo.
Y me surgen dos reflexiones: ¿Qué pasará con P. Markaris y con Kostas Jaritos?, ¿aguantará aún un par de historias más? Ya la última anunciaba su fin. Con ello, se derribaría ese triángulo tan fuerte en mis “primeras” lecturas de novela negra: Márkaris-Camilleri-Leon. O sea, ¿tan viejo me he hecho?
O, ¿es que los novelistas (ellos, que no sus polis) no saben cuándo jubilarse? Y esa sería la segunda reflexión. Ese triángulo suma hoy la friolera de 247 años ( 80, 92 y 75 respectivamente). ¿Serán incombustibles? Supongo que a todos nos cuesta dejar determinados trabajos, porque sus economías, sigo suponiendo, no precisarán de los ingresos de nuevos capítulos de sus series.

En fin, ¡¡¡honor y gloria para los viejos!!! Y, en cuanto sea posible, ¡¡¡ larga vida!!!

viernes, 5 de mayo de 2017

Noticias sobre la enseñanza

Hoy en el periódico, de nuevo una página entera llena con dos noticias sobre educación. Bueno, mejor dicho, sobre la organización administrativa de la enseñanza. Que no es lo mismo.
De nuevo suenan tambores de guerra entre los sindicatos y llamadas a la huelga del personal trabajador en la enseñanza. Mi memoria aún recuerda que, salvo algunas “fantochadas” de los sindicatos, la mayoría de las convocatorias a una huelga eran muy serias, señal evidente de que las cosas ya no podían seguir así, después de mucho aguantar.
Y si los docentes llegaban a la huelga, aquello no era un juego de niños. Era aquella una decisión muy complicada y difícil de tomar. Los alumnos no se quedaban sin clase por cualquier cosa.
Hoy reconozco que ya no tengo datos, ni los busco. Que me conformo con poco más de lo que cuenta la prensa y que me suena lejano el problema. Pero, supongo que las posturas no habrán variado demasiado.
De nuevo los padres ponen en duda las decisiones de la Administración y levantan su voz y sus quejas. Esta vez en Portugalete, en la pública, y porque a sus hijos de 4 y cinco años, por una parte, y de 9 y 10, por otra (calculo) los quieren juntar en el mismo aula.
Los viejos recordamos –dicen- cosas muy “extrañas”. Así que en seguida me ha venido al recuerdo mi primera escuela. Yo comencé (nunca ya estaré seguro) a los tres o a los cuatro años (lo que no era nada habitual entonces) por privilegios (?) de la amistad: mis padres y las maestras eran amigos. Aunque supongo que en aquel barrio, en aquellas fechas, todos se conocían y todos podrían disfrutar de semejantes privilegios (?).
En aquella escuela, desde el comienzo hasta los 14 años había tres “grados”, tres maestras y tres aulas, que se repartían no sé cómo los alumnos y alumnas (era mixta).
A los diez años yo había pasado por dos de aquellas etapas y, para hacer bachiller, fui a un colegio (privado), en el que los alumnos que no cursaban bachiller se repartían en cinco grados que cubrían toda la edad escolar (las clases ya no eran mixtas).
Aquella primera escuela de barrio (que creo recordar era privada – por supuesto, de una empresa: La Naval), muy semejante a las que ahora funcionan en ámbitos rurales, ¿era desdeñable?. Voy a ir más lejos: ¿era menos adecuada para la educación que las “normales”, las que estamos acostumbrados a ver?
Lejos de mí reivindicar situaciones pasadas que han sido mejoradas a partir de la lucha de padres y profesores. Lejos de mí suponer que el pasado fue mejor y que los que hoy protestan son unos vociferadores sin cabeza.
La organización escolar ha mejorado con el tiempo. Pero, posiblemente, en algunos aspectos, su evolución no es, del todo, la deseable.

Cuando imperativos económicos “obliguen” a tomar decisiones que recortan lo que se ha adquirido a lo largo del tiempo, es necesario hacer que los recortes se dirijan a los aspectos más negros de nuestra sociedad (ejército, grandes fortunas, …) y, al mismo tiempo, despertar la imaginación y trabajarla para conseguir lo que de verdad importa: que nuestros niños crezcan en libertad, en amistad, en disfrute de la vida, en comprensión, en compromiso, en… , aunque tarden un poco más en llegar a la trigonometría y el análisis lingüístico.
Buen finde para los que estáis en ello

viernes, 28 de abril de 2017

La vida negociable

Deliciosa a ratos, disparatada unas veces y cuerda, muy cuerda, otras; descacharrante y para echarte a llorar a partes iguales; juguetona, narrada en primera persona a modo de novela de pícaros, … “La vida negociable”, de Luis Landero, me ha gustado tanto que no dudaré en afirmar que su capítulo 6, por ejemplo, debería ser texto interdisciplinar de “estudio” obligatorio en tercero de la ESO: en conocimiento del medio, en lengua y literatura, en ética, en psicología, en orientación profesional y hasta en matemáticas.
Así que sólo añadiré un párrafo que nos explica algo de la obra general de Luis Landero y varios otros que he entresacado de su novela:
“Sus libros se han comparado con la obra cervantina, por su estructura tradicional, en una época en la que parece que todo debe ser experimentación o ligereza, por el lenguaje elaborado, por la ironía y cariño con que analiza las fantasías, anhelos e ideales de la gente de su generación, una mayoría gris y silenciosa a la que se exige el triunfo mundano como sea.”

“No me lo podía creer. No podía creer que mi padre, el más acabado modelo de honestidad, tan rezador y comulgante, y de principios tan estrictos, estuviese metido en un turbio negocio de tejemanejes, de comisiones, escamoteos, falsificaciones y fraudes, con la complicidad de porteros y contratistas, jefes de obra, obreros, alcahuetes, proveedores, inspectores de urbanismo, y hasta algún presidente de comunidad de vecinos, de modo que entre todos formaban una red de delincuentes, de pequeños criminales, que a su manera eran poderosos, como si gobernasen a su antojo un modesto reino en el que ellos formaban la aristocracia, y cuyo monarca era mi padre, urdidor y coordinador de toda aquella trama.
            Y de ese modo me fue enseñando cómo amañar adjudicaciones de obras, cómo apropiarse de fondos de la comunidad con cargo a gastos inexistentes, cómo distraer dinero de las tasas, cómo poner y quitar presidentes de comunidad, cómo emprender obras inútiles, raras o ficticias, o cómo inventar problemas que luego él y los suyos resolvían y cobraban, ganándose de paso el respeto y la gratitud de los vecinos, y así otras muchas cosas de ese estilo.”
“Todo empezó cuando un contratista me ofreció un habano, y ya puestos”, y como era la hora de comer, me invitó también a comer […] Hasta que llegó el momento fatídico en que me dije: Si no lo haces tú lo hará otro, y cedí ante aquel argumento tan razonable y tentador”.
Así le educa su padre: “Mira, Huguito, en la vida todo es negociable, y también con Dios, digo yo, se podrá negociar. Hay que aprender a convivir con el mal, y en este negocio mío y que pronto será tuyo, piensa, como yo lo pensé en su día, que si no lo haces tú, otro lo hará por ti, de modo que con tu virtud no evitas el mal; al contrario, aceptándolo, puedes paliarlo en parte, contenerlo, hacerlo más venial y más humano, y ese, a su modo, es también un servicio que se le presta a Dios, que todo lo ve.”
“Y ahora entra en escena otra vez el silencio, su majestad el silencio, el que a veces te obliga a decir lo que no quieres y a callarte lo que anhelas decir, el urdidor de equívocos, de esperanzas, de angustias, de culpas, de las más fantásticas sugerencias e hipótesis, espada que hiere y elixir que alivia, cornadas de grillo que a veces son mortales, escaparate y trastienda donde ocultarse o exhibirse, albergue donde descansar y laberinto en el que extraviarse, el comediante de las mil caras, el único capaz de decir lo indecible, el histrión desvergonzado al que no le importa hacer público lo inconfesable sin miedo ni rubor, el mago que convierte lo claro en turbio y lo inescrutable en evidente, el que con más secreta elocuencia nos define, porque tanto o más que por nuestras palabras los demás nos conocen e intuyen por nuestros silencios.”
“Esta historia es como mi vida, un completo absurdo”

“Con los años uno se acomoda a lo que hay, negocia con uno mismo y con el mundo, porque, como bien decía mi padre, todo en la vida es negociable, ahora comienzo a comprenderlo, ahora que empiezo a vivir en el presente sin otra patria que el presente. Quien sabe, quizá aceptando mi fracaso, es decir, aceptándome, consiga, si no ser feliz, al menos un poco de sosiego y de paz.”·
Tendremos que perdonarle que le atribuya el famoso "eureka" a Pitágoras

viernes, 21 de abril de 2017

Lezo, Gürtel, 3%,...

De vez en cuando veo el programa de Wyoming en la Sexta. Cada vez con menos frecuencia. Porque resulta aburrido, por reiterativo, por ya oído y visto, por ya conocido, porque de una misma noticia sólo cambian los nombres de los impugnados, los detenidos, los imputados, los investigados, … y las cantidades (siempre superiores a lo que yo tendré en lo que me queda de vida).
Anoche lo vi. Era mi primera opción de tele después de la cena. Reconozco que lo hice, más que nada, porque estaba ansioso, expectante, divertido de antemano, con la venganza a flor de boca.
Suponía que se cebaría en Marhuenda. Sobre todo después de haber leído en el diario.es, a propósito de sus insultos a una mujer. esto: El director del periódico conservador ha querido dejar claro que "no se trata de machismo" porque tiene "hijas". Había buena carnaza.
Pero, en la primera media hora larga (hasta que cambié de canal) sólo una breve referencia a su obligada declaración ante el juez.
¿Será que Marhuenda, además de otras muchas cosas (y de otras muchas fuentes de ingresos) no deja de ser uno de los tertulianos habituales de la Sexta? ¿Uno de los tertulianos más necesarios en sus programas-tertulia porque siempre resulta “interesante”, histriónico (en sus palabras más que en sus gestos), un buen “acicate” para que no decaiga?
“Ya conocen ustedes las noticias. Ahora les contaremos la verdad”. Toda la verdad, no.
Y hoy, como no podía ser de otra manera, vuelta a la realidad, a toda la verdad. O sea que la Hacienda bizkaina me comunica que en el año 2016 me corresponde meter en la caja más de siete mil euros.
Y mi pobre y débil estrategia financiera apenas me va a proporcionas la desgravación de un par de cientos de ellos (si tengo bien todos los papeles, que ya se verá si no me falta alguno).

Hay que rellenar la caja. La tenemos que rellenar tú y yo. No sea que un día metan la mano y sólo encuentren telarañas. Los que salen en las noticias de Wyoming también tienen sus necesidades.