lunes, 19 de septiembre de 2011

Galicia

Viaje relámpago a Galicia. 1600 km. en tres días (privilegios de jubileta). Así que llevo tres días en los que no he leído ni el teletexto. No he podido ni siquiera ver la exhibición de Juan Carlos Navarro en semifinales (menos mal que la final sí la he podido ver. Os dejo, pues, unas fotos. Dos son de Santiago: la Catedral y uno de sus rincones. Las otras dos están tomadas en Rates, en la Sierra de Outes sobre la ría de Noia. 




Me cuentan en Galicia que los funcionarios de la Xunta siguen sintiéndose dioses ante los administrados y que no les tienen ningún respeto. Contemplan la posibilidad de algunas excepciones, pero son eso, excepciones. No se cuanto de exagerado habrá. Cada uno contamos sobre los funcionarios según nos haya ido.
Yo les decía que en Bilbao las cosas no son así, que mi percepción es que mayoritariamente el o la que está al otro lado del mostrador trata de cumplir con  su trabajo y de ayudarte en ese gran lío que suelen ser los papeles que hay que rellenar  y que generalmente son amables, y respetuosos.
Estoy leyendo la segunda novela-e.mail de Glattauer, “Cada siete olas”. No creo que me dure mucho. Ya me costó acabar la primera y muchos sabréis mi teoría: si compro un libro, lo leo. Hay que amortizarlo. Si me dejan un libro, amortizarlo ya no es cosa mía, así que puedo dejarlo abandonado en cualquier lugar. Este es de la segunda categoría y, además, en el e-book me espera Adamsberg, el detective de Fred Vargas.
Que tengamos todos una buena semana.

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